jueves, 3 de abril de 2008

Un hombre y una mujer, apedreados en Pakistán por adúlteros. Antiguamente se les fusilaba, pero parece que la munición escasea. El cadáver de él fue entregado a su familia; el de ella, enterrado en el mismo lugar del apedreamiento.

2 comentarios:

Ignacio dijo...

Nada, vamos a ir aprendiendo que coño, si la mayoria quiere eso, a apedrear, ya esta bien, no quieren eso? pues a ello.

Persio dijo...

¿Habrá piedras suficientes?