martes, 4 de mayo de 2010


Bono en China



José Bono emprende la ruta de la seda para olvidar el asunto de los áticos ibéricos... A Bono se le espera para la inauguración de la Expo de Shangai. Con su flequillo fané, prende la mecha de los fuegos artificiales... Mientras, le observan los chinos de miradas milésimas... José Bono busca unos días de paz en Oriente.

--Don José, que no le dejan tranquilo. Acabo de leer que le han sacado otra permuta de pisos…

¿Tendrá miedo don José de regresar a Occidente y leer los titulares de los periódicos? ¡No...! ¡Para nada...! Ocurre que don José es un tigre asiático; y tiene ansias de aventura, quiere improvisar una ruta turística por el país, prologar el viaje un par de semanas...

--Vamos a ver la Ciudad Prohibida, el río amarillo, el negro, el blanco, el Huang-Ho, el Yang-Tze-Kiang, el Tao-Te-King…

--Eso es un libro…

--Lo que sea… Pekín, Nankín, Tonkín, la Gran Muralla... ¡La gran muralla!

A la decoradora que le acompaña se le saltan los ojos… La decoradora pasa la mano por la piedra, por la piedra de la muralla, y se lleva unos ladrillos para aplicar a un murete de diseño que ya tiene en la cabeza, como un sólido pensamiento orientado al futuro.

--Don José, ¿que qué respondemos a lo de la permuta…?

--La vida es un viaje, Paco. Vamos a prolongar la estancia…

Don José se asoma al río Amarillo. Ve pasar con nostagia su propio reflejo y piensa:

--Ése era yo…