miércoles, 15 de abril de 2009


¡Sebastrón!



De la fusión de un Sebastián y un Gallardón nace el Sebastrón. También llamado Gallardián. Un especimen político de inmensas tragaderas, memoria liviana, sonrisa falsa y verbo mentiroso. Es amigo de sus amigos y de sus enemigos.
Nacido y criado en Madrid, en plena cloaca política, el Sebastrón (o Galladián), puede pertenecer a un partido de derechas o de izquierdas, no importa, pues el especimen del que hablamos es saltarín y juguetón. Aparte de ministerial y alcaldón.
Tienen insondables aspiraciones políticas e inconfesables aficiones culinarias. Aman la ópera y las bombillas de bajo consumo. Cuanto más oscuro mejor, solían decir. Ahora se aman en público.

3 comentarios:

Natalia Pastor dijo...

Ya no se acuerda Gallardón de cuando le mostró la fotografía de la Corulla y Albertitó palideció....
Pobre Maria del Mar Utrera...
Pelillos a la mar.

Caballero ZP dijo...

Jejejejeje, aun me estoy riendo con este último post, no podías haber descrito mejor a estos especímenes.
Ya me permitirás que haga algo con este material, por supuesto citando la fuente.
Saludos

Persio dijo...

natalia, de la palidez uno se recupera pronto ;)

caballero, gracias. Me alegro que te guste.
Dispón como quieras del texto, claro.