sábado, 13 de febrero de 2010


Armenia, Georgia, el Cáucaso cristiano



La bella e hipnótica música del video se titula Dle Yaman. Y el instrumento de viento que suena, Duduk. Un ingenio de 3.000 años de antigüedad.

Por otro lado, un poco de historia de Armenia, ese enclave cristiano en pleno desierto islámico:

Gregorio nació el año 951 en la ciudad de Narek, junto al lago Van, durante el reinado de Abas (929-953) y vivió más de setenta años en un periodo de excepcional tranquilidad para Armenia, gracias a la sabiduría de los Bagrátidas, que formaron una federación de príncipes armenios con la que se independizaron, en la región de Ararat, tanto de los califatos iraníes como del imperio bizantino.

Ani fue la renacida capital del reino; tras las pasadas guerras y bajo el poder de estos soberanos la ciudad se pobló de iglesias y palacios, de poetas y eruditos y logró zafarse de la influencia artística y literaria griega y siríaca.

En la hagiografía de Gregorio se cuenta que subió al cielo en vida, desde su celda, el año 1005 y sus compañeros monjes lo atestiguan contando que, tras varios días de notar su ausencia y después de llamarle reiteradamente, forzaron la puerta de su celda y estaba vacía; desde entonces le llamaron Angélico. La Iglesia le canonizó y su fiesta se celebra el día 29 de febrero.

El genio de Gregorio de Narek no nació en tiempo de catástrofes, tras un desastre político o después de una invasión terrorífica, tan habitual en la vapuleada historia de Armenia, cuyo nombre significa “camino de Dios” y, por tanto, lugar de tragedia, amenaza bíblica o destrucción apocalíptica.

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