martes, 23 de febrero de 2010


¿La democracia garantiza la libertad?

En un supermercado no se tiene voz ni voto, no se realizan elecciones ni se organizan reuniones para informar sobre los productos. Bajo unos estándares democráticos, el cliente no tiene ningún poder. Sin embargo, uno puede sentirse más libre en un supermercado que con respeto a su Estado.En un supermercado podemos entrar y salir libremente. Podemos elegir si comprar o no los productos que queramos, en función de su calidad y de su precio. Si no nos gusta lo que nos ofrecen, ya sean los productos o el trato recibido, podemos marcharnos a otro supermercado.
El derecho a votar no es la panacea de la libertad. Más bien, es el último refugio de los que sufren bajo un monopolio.

Arnold Kling