jueves, 2 de abril de 2015


Las guerras del opio o el nacimiento de Hong Kong

El HSBC es un banco hongkonés fundado sobre los beneficios sustanciosos y decimonónicos de la adormidera. La adormidera, esa amapola con nombre de sueño. La adormidera, generadora de opios, paraísos instantáneos y libras esterlinas.
El mandamás de Jardine and Co. está introduciendo de contrabando en China todo el opio que industrial y legalmente produce su compañía en La India. Jardine and Co. suministra la sustancia a cinco o seis millones de adictos chinos. No es sencilla cosa enumerar los espectros humanos, que son como una sombra de lo que fueron.
La reina Victoria va a tomar cartas en el asunto. En cuanto acabe su partida de bridge. La reina Victoria ha decidido que los déficit comerciales británicos se solucionan con cañones si hace falta. Inglaterra consume mucho té de China y vende poco en el país de la dinastía Qing. No hay tanta plata para sufragar las numerosísimas bolsitas de té. Y si la hay, nos la ahorramos. Ese déficit se tiene que acabar. A los chinos les pagaremos el té con opio. Y aunque Lin Hse Tsu diga que pretendemos el comercio del veneno, y aunque su emperador o emperatriz haya decretado la ilegalidad del opio desde hace una generación por lo menos, y aunque China sólo tenga el puerto de Cantón abierto al comercio internacional, les diremos a aquellos extremorientales que son unos intransigentes y que están equivocados. Que Jardine and Co. va a hacer legalmente lo que ya hace de contrabando, que el gobierno británico apoya a sus grandes empresas, trafiquen con lo que trafiquen, pues los lobbies están bien alimentados en la cuna de la democracia y siempre lo estarán. Y habremos de formar una coalición internacional que incluya a Rusia y Japón, pasando por Francia, Alemania y los USA; así como nosotros, por supuesto, y creo que Portugal y alguno más. Hágase la coalición e inundemos China de droga. Al instante. Quedan inauguradas las guerras del opio.