jueves, 16 de abril de 2015


La rebelión de los bóxer en China y no sólo en China

Los boxeadores se han rebelado. Acaban de recibir el apoyo explícito de la emperatriz Cixi y esto ha dado alas a sus puños. Sus artes marciales van a desplegarse, quizá inútilmente, contra las superpotencias del momento. "Los puños rectos y armoniosos" contra la Rusia de los zares y el Japón, contra la superpotencia británica, francesa, etcétera. El arte marcial de siempre contra todo eso. Las superpotencias han sumido a China en el "deshonor o trato desigual", tras dos guerras del opio a mediados del siglo diecinueve. Dos guerras y numerosos tratados o convenciones que han inundado el país de opio, por un lado -como la reina Victoria y la City querían, para compensar su déficit comercial-, y de influencia extranjera, por otro. Unos tratados y convenciones que están desgajando del país las islas de Hong-Kong, Formosa y Sajalín, y regiones de Asia Central y del río Amur, más allá de Manchuria.
Desde sus sociedades secretas (la Sociedad de la Concordia y la Justicia, entre ellas), los bóxers o boxeadores emergen y se rebelan en las ciudades principales y en provincias, desde Shandong a la capital, provocan el acoso o el asalto a las embajadas, los 55 días en Pekín, la muerte de 300 misioneros cristianos y de 30.000 cristianos chinos, los justos pagando por los pecadores. Una columna internacional ha desembarcado cerca de la ciudad de Tianjin y se abre paso desde la costa hasta la liberación de las embajadas. Se sacrifica a los animales de los Jardines Imperiales de Pekín para alimentar a los soldados, cuando llegan. Año 1900. Conclusión de la rebelión bóxer.

En las mesetas de Afganistán el gobierno de los talibanes ha prohibido la producción de opio en el país. Año 2000. Las mesnadas internacionales que viven del tráfico de la mercancía no están dispuestos a que el mayor productor mundial deje los campos yermos. Mueven sus peones, las mesnadas o los que les mandan, y al año siguiente entran los soldados en el país. Año 2001, toma de Afganistán. Y un nuevo reguero de justos por pecadores, esa venganza en culo ajeno, se extiende en Oriente Medio.